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jueves, 3 de marzo de 2016

La Asamblea Nacional y la agenda económica de mediano plazo (y 3/3)

Para terminar esta serie de posts, voy a mencionar un factor que, sin estar directamente relacionado a aspectos de política económica, me parece que tiene una importancia capital para la Asamblea Nacional, dado el tipo de retos que le tocará enfrentar.

Venezuela atraviesa una crisis económica de inmensas proporciones, con profundos y perversos efectos sociales de desabastecimiento, inflación y calidad de los servicios públicos. La nueva Asamblea Nacional, he argumentado, recibió un mandato múltiple para generar respuestas a la grave crisis política, económica, y social. Personalmente he opinado que existen claras limitaciones para implementar cambios de política económica desde un poder distinto al ejecutivo. Aún así, soy de los que piensan que el Parlamento enfrenta la necesidad inmediata de fortalecerse institucionalmente para erigirse como una voz creíble, autónoma y calificada sobre temas económicos y sectoriales. 

En una frase: La Asamblea Nacional debe reabrir una Oficina de Asesoría Económica y Presupuestaria de alto nivel. 

En general, dada la creciente complejidad de las políticas económicas, sectoriales, de servicios públicos, y de los procesos fiscales/presupuestarios, desde los 90s, la creación de agencias de asesoría técnica fue la vía favorita de reforma para fortalecer las capacidades de los Parlamentos. Este tipo de órganos, donde han funcionado, han sido un factor fundamental en la reducción de las asimetrías de información entre los poderes Ejecutivo y el Legislativo.

Venezuela tiene su propio antecedente cuando en el año 1997 se creó, con apoyo técnico y financiero del Banco Interamericano de Desarrollo, la Unidad de Análisis Macroeconómico dependiente del extinto Congreso Nacional, posteriormente llamada Oficina de Asesoría Económica y Financiera de la Asamblea Nacional (OAEF), que logró concentrar un grupo de técnicos altamente calificados con capacidad para evaluar imparcialmente las iniciativas de política económica, presupuestaria y sectorial del Poder Ejecutivo. Mientras duró, la Oficina de Asesoría Económica y Financiera de la Asamblea Nacional logró posicionarse como una institución reconocida y respetada por los representantes de la Asamblea Nacional y por la opinión pública en general. Por razones que no vienen al caso, en los últimos meses de 2003, la OAEF fue disuelta por las autoridades chavistas de la Asamblea Nacional.

La creación de un ente como el propuesto, permitiría a la AN reducir las asimetrías de información y de capacidades con el resto de los poderes públicos; le otorgaría a la AN capacidad de sistematizar, procesar y difundir la información relativa a las políticas del Ejecutivo; proveería apoyo técnico de calidad a todos los parlamentarios y a las comisiones permanentes de la AN, sobre temas económicos relacionados al trabajo legislativo, y; otorgaría a la AN una voz calificada sobre temas de políticas públicas, gestión del presupuesto, coyuntura económica, política sectorial, servicios públicos, etc. Todo ello fortalecería el rol del Parlamento antes, durante y después de una hipotética transición.

En el contexto crítico actual, la nueva Asamblea Nacional debe servir como un muro de contención del "modelo socialista", en lo conceptual, político y programático. La AN puede y debe mostrarle a la sociedad que hay una forma alternativa de manejar la economía, distinta al mortal coctel de controles, restricciones y corrupción actual, lejos de la deriva populista.

Reabrir una oficina de asesoría económica de alto nivel sería un paso gigante en esa dirección.

lunes, 15 de febrero de 2016

La Asamblea Nacional y agenda económica de mediano plazo (1/3)

Diputado José Guerra
Todos coinciden: el triunfo político de la Unidad el pasado 6D fue categórico, de gran trascendencia, un verdadero misil a la línea de flotación del chavismo. Pero sobre lo que parece hay menos acuerdo es sobre en qué consiste exactamente el mandato mayoritario recibido por la oposición.

O mejor dicho, cada uno interpreta dicho mandato de acuerdo a sus propias prioridades o partido. Están, por un lado, los que quieren que la AN sea el ariete de la transición política post-chavismo; por otro lado, están los que quieren que la AN legisle para aliviar la grave crisis de servicios públicos y abastecimiento que padecemos; luego, están los que quieren que aumente las fiscalizaciones del poder y persiga a los corruptos; le siguen los que exigen concentrar sus esfuerzos en la defensa de los DD.HH. y la liberación de presos políticos y; por último, los que quieren que la oposición, desde el púlpito de la AN, proponga, asuma y ordene la ejecución del programa de medidas de ajuste económico para sacar a Venezuela del atolladero. Es a estos últimos a quienes va dirigido mi comentario.

Lo cierto es que, hasta ahora, la AN ha tenido que jugar al equilibrista para avanzar en todos esos frentes simultáneamente. El mandato, resulta ahora obvio, es tan diverso como diversa es la coalición de los mandantes. Pero, repito, es sobre el rol económico de la nueva AN a lo que quiero referirme en este texto.

Creo firmemente en que la desquiciada forma oficialista de conducir la economía, debe encontrar en la nueva AN un muro de contención en lo conceptual, en lo político y en lo programático. Creo también que el personaje de la foto que acompaña este post, tiene un rol particularmente relevante en este sentido. Creo además, que en un año como 2016, cuando la economía se encuentra al borde de la desintegración, la AN emerge naturalmente como la única referencia de una forma alternativa de hacer las cosas.

Dicho lo anterior, soy de los que piensan que si bien el control sobre la AN le otorga amplios atributos a la oposición, su margen de maniobra para implementar cambios de políticas económicas es muy limitado. No es el objetivo de este post discutir sobre la diferencia entre diseño e implementación de políticas, ni sobre quién tiene el monopolio de lo segundo, así que me limitaré a decir que es sencillamente imposible pensar en dirigir, promulgar y/o promocionar un ajuste económico como el que requiere Venezuela, desde un poder distinto al ejecutivo. La tesis de que se puede llevar al ejecutivo de Maduro y Co. a un ajuste económico nariceado desde la AN es simplemente irreal, irrealizable e inconveniente.

Pero creo que hay mucho que la oposición puede hacer en materia económica desde la AN. Algunas cosas ya han sido señaladas por colegas o están en la agenda legislativa de la Unidad. Pero quisiera enfocarme en la agenda de mediano plazo, porque creo que la oposición debe utilizar su nueva tribuna para prepararse para gobernar a Venezuela. La unidad debe aprovechar la oportunidad estratégica que le otorgan sus recién estrenados poderes legislativos para empezar la reconstrucción -o construcción- de la institucionalidad económica sobre la cual gobernará. Recuérdese que partimos desde un punto donde lo poco que había en pie antes de 1999, ha sido completamente destruido tras 17 años de barbarie en política económica. Legislar en este sentido, no solo me parece que es prioritario, sino que sería una señal clara de la vocación de poder y de la orientación económica de un futuro gobierno de la Unidad.

Fíjese que paradójicamente, la catastrófica baja en los precios del petróleo que, al demoler lo que quedaba del "modelo" económico chavista, tiene a nuestra población sufriendo las peores penurias, ofrece una oportunidad de oro para hacer lo que nunca hemos hecho: construir instituciones económicas para la moderación en tiempos de abundancia.

Venezuela, la fiesta, la resaca

Venezuela, siempre se ha dicho, es como el tipo irresponsable que se gana la lotería y se gasta todo lo ganado -y más- en una bacanal interminable de la cual solo le queda la resaca. Aún más grave, el tipo del cuento -Venezuela-, se ha ganado esa lotería no una vez, sino varias veces, y una y otra vez se mete la misma rumba y termina con el mismo ratón.

Venezuela, por supuesto, no tiene que estar condenada a repetir la misma conducta. Yo argumento que la actual coyuntura ofrece la oportunidad de prepararnos para  el próximo ciclo. Podemos crear los mecanismos para que cuando la suerte vuelva, que siempre vuelve, tratar de llevar la fiesta en paz, disfrutar con moderación, y evitar a toda costa que la fiesta termine como terminaban casi siempre las fiestas en mi pueblo: en llanto y botellazos. Es cierto que no hay nada más difícil, políticamente hablando, que legislar para tiempos de vacas flacas, cuando las vacas, robustas y con visible sobrepeso, están sentadas a la mesa gozando del banquete. No hay nada menos popular que un político aguafiestas. Debe ser por eso que CAP I dijo aquello de “administrar la abundancia con criterio de escasez”, justo antes de hacer exactamente lo contrario.

Pero siguiendo la misma lógica es en un momento como el actual, de precios bajos del petróleo, donde puede resultar políticamente viable proponer mecanismos contra los excesos en tiempos de abundancia, ya que esos tiempos lucen hoy implausibles y lejanos. La actualidad ofrece ventajas en tres sentidos: (i) legislar con respecto al uso de ingresos extraordinarios no representa una amenaza inmediata para nadie en este momento, pues son mecanismos que están lejos de hacerse efectivos; (ii) erigir una arquitectura fiscal para la estabilidad no requiere un esfuerzo fiscal hoy, y por tanto no representa conflicto distributivo alguno, y; (iii) tomar medidas de esta naturaleza no amenaza los resultados electorales de ningún grupo o facción.

La referencia a la lotería más arriba era una forma coloquial de decir que el principal problema de las finanzas públicas venezolanas es su alto grado de vulnerabilidad frente a los vaivenes del mercado petrolero global. Como consecuencia, el desempeño fiscal venezolano ha sido inestable, poco creíble y nada transparente. Venezuela no es, por supuesto, el único país que enfrenta problemas similares en el plano fiscal. La mayoría de los países de nuestra propia región enfrentan problemas similares, y muchos, los más serios, han puesto en pie un andamiaje institucional para tratar de mitigar los efectos perversos de la volatilidad de los precios de los commodities sobre las gestiones fiscales.

A riesgo de generalizar un contexto institucional que tiene claros matices entre países, yo diría que la respuesta de política típica para enfrentar el problema fiscal en países que dependen del ingreso volátil de un commodity, se basa en los siguientes tres pilares:

Ley de Responsabilidad y Prudencia Fiscal: Para reglamentar los parámetros de comportamiento de las gestiones fiscales de todos los niveles de gobierno: nacional, regional y municipal. Este tipo de instrumentos generalmente impone límites implícitos a los ejercicios fiscales deficitarios, al poner parámetros nominales al crecimiento de algunos rubros del gasto corriente y reglamentar el uso del endeudamiento adicional. En muchos países, estas leyes reglamentan lo que el ejecutivo puede hacer y no hacer fiscalmente en un año electoral.
Ley de Estabilidad Fiscal: Para adoptar una regla fiscal estructural que permita aislar las finanzas públicas de los efectos transitorios de la volatilidad petrolera y del ciclo económico. La de la regla fiscal estructural es crear las condiciones para que el estado ahorre en momentos de boom, y gaste más cuando el ciclo se revierta. Esta ley debe incluir la creación del Fondo de Estabilización Fiscal, que permitiría un marco transparente de acumulación y desacumulación de los ingresos fiscales extraordinarios -cuando los hubiera-.
Ley del Consejo Nacional de Política Económica: Para crear un panel de asesores, con participación del ejecutivo y el legislativo, pero esencialmente independiente de ambos, para proveer un bien público de particular importancia para la estabilidad económica en Venezuela: los supuestos de base para la formulación del presupuesto de la nación. Solo independizando la fuente de los supuestos macroeconómicos (inflación, tipo de cambio, precio del petróleo, crecimiento del PIB, etc.), de la formulación del presupuesto en sí mismo, se podrá evitar, por ejemplo, el abusivo uso discrecional de niveles artificiales de precio del petróleo para despojar a las regiones de los recursos que le corresponden. Un ente como este debe estar a cargo de formular también los supuestos de base para la regla fiscal estructural y el fondo de estabilización, descritos en el punto anterior.


A mi juicio, empezar a debatir una agenda de reformas económicas de mediano plazo es una forma efectiva y de bajo costo de invertir el capital político de la oposición. Empezar a reconstruir la institucionalidad económica  del país será una señal clara de que la transición ha comenzado.

Empecemos. 

martes, 15 de diciembre de 2015

Tres Gráficos sobre el 6D

Un análisis preliminar de los datos parciales del primer boletín del CNE: (hat tip Eugenio Martínez @puzkas por los datos del primer boletín del CNE)

El voto nulo como voto protesta: A simple vista, pareciera que el descontento oficialista se expresó también en forma de voto nulo. La incidencia de voto nulo es más del doble en los centros electorales del 20% más oficialista, con respecto al 20% más opositor.


 

Avance uniforme: El resultado de la Unidad es excepcional en muchos sentidos, pero estas dos métricas dan cuenta de la proporción de lo ocurrido: La Unidad avanzó su votación en TODOS los circuitos del país, con un promedio de +12 puntos porcentuales (pp), un mínimo de +5pp un máximo de +18pp. Más impresionante aún: la Unidad logró ganar 34 circuitos por primera vez en 16 años.



Ganancias rurales: pese a sacar una ventaja menor a la esperada por las encuestas (15,4pp), la oposición logró la mayoría calificada gracias a avances sin precedentes en las áreas rurales. Personalmente yo estaba on-record con una predicción puntual de 111 diputados, sin embargo siempre advertí que el determinante más importante del resultados no era la brecha del voto nacional, sino que las ganancias de la oposición estuvieran “adecuadamente distribuidas”entre circuitos rurales Vs. urbanos. La simulación que utilicé para ilustrar este punto resultó buena explicando el resultado final de 112 diputados, ya que el llamado “coeficiente de ganancias rurales/urbanas” resultó de 1,26, es decir, la oposición logró movilizar 126 nuevos votantes "rurales"*, por cada 100 votantes "urbanos"*. Lo que dibujado en el gráfico la Cota 15,4 arroja:


*La definición de circuitos rurales y urbanos es propia y necesariamente un tanto arbitraria.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Vuelta Olímpica



Muérete de la envidia Profeta Reinaldo Dos Santos
Luego de decantados los resultados del 6D, donde la coalición de la MUD obtuvo una trascendental victoria, llega el momento de auto-evaluarse. Y como hay que liderar con el ejemplo, ya que uno tiene esa mala manía de estar echando números y haciéndolos públicos, me sale un poco transparencia y rendición de cuentas, que nunca cae mal.

El pasado 18 de Agosto publiqué en este mismo espacio lo que llame la Plataforma de Simulación de Resultados Electorales para el 6D, que no era más que un modelo que, partiendo del principio de que cada circuito es distinto, calculaba la sensibilidad de la votación circuital a las tendencias de “la opinión pública nacional”. El modelo era basado en el cálculo de la elasticidad del voto por circuito a la variable “Opinión sobre la Situación del País” de la empresa Datanalisis.
Más tarde, mi modelo, con algunos cambios menores, salió publicado en Caracas Chronicles, quienes gentilmente pusieron el coding para transformar mi modelo en una aplicación web que se volvió un tanto viral en los días previos al 6D.
Entonces, la pregunta es cómo quedó nuestra predicción con respecto a los resultados del 6D. Para adelantarnos un poco, si tuviera que resumir en dos palabras diría: Home Run.

Pero vamos por partes. ¿Cómo medimos el desempeño predictivo de la herramienta? Para darle respuesta a esto, creo que hay que evaluar tres dimensiones distintas: 
  1. La predicción del número de diputados totales
  2. La predicción del porcentaje de voto total que obtendría la oposición
  3. La correcta asignación de circuitos a una opción u otra
Número de Diputados
Aquí, recuérdese que el modelo de predicción dependía de un único insumo: El porcentaje de personas que valoraba positivamente la situación del país de acuerdo a Datanalisis. En la última encuesta de Datanalisis, filtrada pocos días antes del 6D, el valor de esta variable era 10,2%, lo cual arrojaba como resultado…..*repique de redoblantes*:

111 diputados para la MUD y 56 diputados para el GPP. 
Captura de la aplicación web en Caracas Chronicles
Dado que el resultado final fue 112-55, creo que me me voy mereciendo por lo menos una birra.
Porcentaje de voto de la oposición
Lo primero que hay que decir es que la herramienta se basaba en un modelo muy sencillo, que asumía escenarios completamente polarizados (sin terceras opciones). Esto no fue completamente así el 6D. De hecho casi 3% de los votos válidos apoyaron a listas distintas a la de la MUD y el GPP.
También debo confesar que no tuve demasiada confianza en la capacidad de esta herramienta predictiva para proyectar, de manera muy precisa, el porcentaje que obtendría la oposición el 6D. Es un tema bastante técnico, pero basta con decir que lo que me preocupaba es que esta era una herramienta orientada a proyectar resultados individuales por circuito, y cuyo estimado de voto nacional resultaba de la simple agregación de los anteriores. Entonces si había –como de hecho lo hay- un grado de error en la estimación de cada circuito, la agregación de todos los circuitos podía “magnificarse”. De hecho, esa fue la razón principal por la cual decidí no publicar el estimado de voto nacional para la oposición en la aplicación de Caracas Chronicles. Eso y que por aquellos días, todos los sondeos de opinión ponían a la oposición a liderar el voto nacional por un margen no menor a 30 puntos, y mi estimado me daba en el rango entre 15% y 17%.
Pero, Oh! Sorpresa!, los equivocados eran nuestros reputados encuestadores. De acuerdo al boletín oficial del CNE, haciendo una agregación del voto lista, la oposición obtuvo un 56,2% de los votos válidos, mientras que el GPP obtuvo un 41,0% de los votos válidos, lo cual implica una brecha de 15,4%.
¿Y que decía mi herramienta de predicción de resultados? En su versión más actualizada, con los resultados de la última encuesta Datanalisis, la predicción de Distortioland era….56,1% *KABOOM!!!*

Captura de la plataforma original en excel


Bonus track: Correcta asignación de circuitos 
En su momento este blog dijo que nuestro modelo estaba exclusivamente diseñado para proyectar en AGREGADO el número de diputados de la oposición. Fuimos muy claros al decir que había –hay- razones para pensar que podíamos equivocarnos en la predicción de cada circuito, pero que estas equivocaciones tenderían a ser insesgadas, es decir, no favorecerían a ningún bando y tenderían a cancelarse entre sí. 
De hecho, esta era la base para decir que la predicción global era, necesariamente, mucho más precisa que la predicción individual de cada circuito.
La plataforma de predicción del 6D fue capaz de predecir acertadamente 98 de los 112 diputados de la oposición, eso es una tasa 87,5% de precisión, nada mal si consideramos que la herramienta no estaba diseñada para esto. Otra resultado interesante es que los errores cometidos, tal y como se esperaba, fueron insesgados. La herramienta cometió un total de 11 falsos negativos (circuitos erróneamente asignados al GPP, pero finalmente ganados por la MUD), mientras que cometió un total de 10 falsos positivos (circuitos erróneamente asignados a la MUD, pero finalmente ganados por el GPP). Un total de 66 aciertos sobre un universo de 87 circuitos.
Voy por mi birra.
Salud!

viernes, 13 de diciembre de 2013

1994

Es cierto. En Venezuela, uno revisa el archivo de cuentos de la cripta y se encuentra con otras historias de horror monetario.

1994 no fue solo un mal año para la música, sino que fue un pésimo año para la economía Venezolana. En Enero de aquel año, las autoridades de regulación bancaria decidieron intervenir el Banco Latino. El Banco Latino era para la época, el segundo banco más grande del sistema financiero. Lo que vino después ya lo sabemos: Venezuela se sumergió en un período de alta inestabilidad, incluyendo varias olas de corridas contra los bancos y el bolívar. El saldo final fue de 75 instituciones financieras intervenidas y el 55% de los depósitos totales del sistema en bancos cerrados o estatizados. En aquella época las largas colas eran de ahorristas tratando de recuperar el fruto de su trabajo en la puerta de un banco cerrado.

Al final de esta triste historia, la crisis bancaria de 1994-1995 tuvo un costo aproximado de 13% del PIB. Además, en medio de una típica crisis gemela, el BCV quemó 45% de las reservas internacionales en un intento vano por defender el régimen cambiario de micro devaluaciones diarias (crawling peg), un régimen que finalmente tuvo que ser abandonado a favor de un régimen de tipo de cambio fijo con control de cambios, tasas de interés y precios -luego de una devaluación de 63%-. Por su costo, y este dato es importante mantenerlo en la memoria, la crisis bancaria del 94 está catalogada como uno de los episodios más fuertes y virulentos en su tipo en la historia económica del mundo contemporáneo.




La información contextual es relevante porque, durante la crisis bancaria de 1994, Venezuela experimentó un episodio de horror monetario similar al que estamos viviendo a finales de 2013. En aquella época, el Banco Central de Venezuela, se vio obligado por una situación de emergencia excepcional -la caída abrupta de la mitad del sistema bancario local- a extender un instrumento de crédito a favor de una Institución del sector público - FOGADE -. Con esta decisión, el BCV pasó a financiar, con emisión inorgánica de dinero, el costo los llamados Auxilios Financieros. La decisión del gobierno de aquel entonces, fue la de devolverle los ahorros a los venezolanos afectados por la crisis bancaria, poniendo para ello a funcionar la maquina de hacer billetes que está en los sótanos de la Esq. Carmelitas.

Hasta aquí el lector atento se habrá dado cuenta de que, aunque las motivaciones fueron muy distintas -y quizás se puede argumentar que fueron más legítimas las de 1994-, el esquema fue el mismo: El BCV, a través de un instrumento de crédito, emite dinero inorgánico para financiar necesidades de otra parte del sector público, lo cual es exactamente lo que hace en este momento con el actual Pagaré de PDVSA. Fin de las similitudes entre 1994 y 2013.

Ahora vamos con las diferencias, que resultan aun más reveladoras. En primer lugar, diferencias de orden de magnitud: En 1994, el BCV terminó por otorgar créditos a favor de FOGADE por aproximadamente Bs. 800 mil millones de los viejos, lo cual puesto en contexto, significó un poco más o menos 9% del PIB de ese año. En 2013, sin tener certeza sobre las cifras exactas del Pagaré de PDVSA, gracias a la rabiosa opacidad que decidió tener el BCV con sus cifras monetarias, el BCV podría cerrar el año otorgando financiamiento monetario a PDVSA por una cifra alrededor del 18% del PIB. ¿Se entendió? El costo actual de la política de financiamiento monetario del déficit fiscal es el doble -D-O-B-L-E- de lo que le costó al BCV salvar a la economía de la quiebra de la mitad de sus sistema bancario en 1994.

La segunda gran diferencia, y no es menor, es que el BCV en 1994 era una Institución, si bien no completamente independiente, al menos no arrodillada a los designios del Ejecutivo. Así que a partir de mediados de 1994 y hasta 1996, simultáneamente con su política de financiamiento monetario de los Auxilios Financieros, el BCV llevó a cabo una agresiva política de contracción monetaria, para drenar la liquidez excedente del sistema, a través de Operaciones de Mercado Abierto colocando títulos de emisión propia (Cero Cupón y TEMs). Esta política, se sabe, fue costosa y criticada en varios aspectos, pero no cabe duda que contrarrestó, al menos parcialmente, el enorme desequilibrio monetario causado por los auxilios financieros.

En suma: Una política más irresponsable y un BCV más pasivo. Siempre he tenido la sensación que la actual política monetaria es como esas fiestas que unos sabe que ineluctablemente terminará a botellazos, sillas volando y gente llorando.

martes, 10 de diciembre de 2013

La Guerra Económica: Update

Interrumpimos sus labores cotidianas para dar un nuevo parte de la guerra económica. Luego de insistentes rumores sobre una ampliación del Pagaré de PDVSA, para cubrir las contribuciones fiscales (incluyendo las utilidades del cierre de ejercicio) de la petrolera con el Gobierno, el Banco Central de Venezuela publicó -con algo de retraso- la base monetaria del cierre de Noviembre 2013. Este parte de guerra trae dos novedades: la primera, es que la Base Monetaria creció a una tasa de 8,2% en apenas una semana -un misil inflacionario contra el valor del bolívar-, con lo cuál acumula un crecimiento de 50% en las últimas seis semanas (se lee cincuenta por ciento) (!). Lo anterior pareciera evidencia de que los rumores referidos son ciertos. La segunda, es que en realidad no será posible confirmar la primera novedad, porque el BCV, en un arrebato de opacidad, decidió dejar de publicar a partir de esta semana las llamadas "fuentes" de la base monetaria, que no son otra cosa que los asientos contables que le permiten al público general saber cuál es el origen de la debacle monetaria que estamos observando. 

Fallan las palabras para señalar lo grave que resulta que el país continúe en esta trayectoria. 

Fin del reporte, todos de vuelta a sus labores cotidianas. 

viernes, 6 de diciembre de 2013

La Guerra Económica: Anatomía del último ataque


La verdad sea dicha: El tema resulta árido. Por más que uno lo intente, es extremadamente difícil traducir en palabras el sentido de urgencia que produce el tremendo desbarajuste monetario que se está creando en Venezuela. Una política fiscal irresponsable, convalidada obsecuentemente por un Banco Central aun más irresponsable, suena a veces como un tema demasiado abstracto, demasiado lejano. Pero no lo es, y voy a mostrar un buen ejemplo.

Lo cierto es que el grado de desequilibrio monetario observado en las últimas semanas es un despropósito de magnitudes épicas que tendrá, que duda cabe, graves consecuencias económicas y sociales. Lo cierto es que, en esta guerra económica, las bajas provendrán de las filas de los que no tienen como protegerse del huracán inflacionario. Las bajas provendrán de los que menos tienen.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Trescientosveinte

Soy economista y me declaro bastante incompetente en materia de tecnicismos legales. Pero con toda la discusión reciente, me entró una duda fundamental. Así que me levanté y desempolvé mi viejo ejemplar de la mejor Constitución del Mundo, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Y ahí estaba, sólido, sin resquicios que dieran lugar a dobles interpretaciones, el Artículo 320 de la CRBV que dice:


Art. 320...En el ejercicio de sus funciones el Banco Central de Venezuela no estará subordinado a directivas del Poder Ejecutivo y no podrá convalidar o financiar políticas fiscales deficitarias...
Pero no soy abogado, y estoy muy consciente de que nuestros problemas hace mucho tiempo dejaron de ser de carácter legal. Sin embargo, me grabé ese número...trescientosveinte

Sigo con lo mío.


miércoles, 27 de noviembre de 2013

¿Qué es lo peor de nuestra mala política monetaria?

Cuándo uno afirma que la inflación dejó de ser un problema para el mundo, no es una exageración. La prueba de ello es que en 2013, de los 189 países que reportan datos al FMI, 176 tendrán inflaciones de 10% o menos. Venezuela, por el contrario, experimentará este año, con o sin CaDakazo, una tasa de inflación que le otorgará un sitial como la economía más inflacionaria del planeta. Lo peor es que lo peor podría estar por venir. 

Me parece que hemos llegado al punto de trascender el diagnóstico. Creo que un buen comienzo podría ser identificar cuál es exactamente la fuente de donde emana tanto desorden. En dónde exactamente reside el origen del desastre monetario que nos hace merecedores de la medalla de oro en inflación. En definitiva, comenzar por saber lo que NO se debe hacer en materia de política monetaria, y fíjese que en nuestro caso, resulta hasta sencillo el ejercicio. 

Miércoles 20 de julio de 2005. Recuerde esa fecha, es una fecha importante. Ese día, el Dia D del descarrilamiento del tren monetario, salió publicada la Reforma Parcial del Banco Central de Venezuela que contemplaba, entre otras cosas, que el ente emisor “estimaría un Nivel Adecuado de Reservas Internacionales (NAR)”; qué lo haría mediante una metodología “cuyos parámetros se adecuarán a las características estructurales de la economía venezolana”; y, además, qué los estudios que darían sustento a dicha metodología serían compartidos con la AN y el público general.

Esa Reforma Parcial también autorizó la transferencia de US$ 6.000 millones del saldo de las RIN hacia un Fondo destinado al financiamiento de proyectos de inversión “en divisas”. Había nacido, en el mismo acto legislativo, el Fonden y la noción de “reservas internacionales excedentarias”. Cómo mencioné, fue un día digno de reseñar.

Ocho años después, los resultados de esta reforma son evidentes. Cómo nos dice el colega Ronald Balza en su interesante artículo sobre el Fonden, hasta el primer semestre de 2013, unos US$ 55.000 millones han sido sustraídos de las Reservas Internacionales, declarados como “excedentes” y traspasados al Fonden -incluyendo unos insólitos US$ 3.000 millones en el primer semestre de 2013 (!), cuando ya eran más que evidentes los síntomas de la severa restricción de divisas que padece la economía-. El balance no puede ser más negativo: Al contrario de lo que dice la Ley, la metodología de cálculo del NAR es un misterio para todos y jamás ha sido publicada o compartida con la AN. Al contrario de lo que dice la Ley, los gastos de inversión del Fonden no se han hecho exclusivamente en dólares, lo cual ha profundizado aún más el daño monetario de la medida.

Viernes 6 de Noviembre de 2009. Para añadir insulto a la injuria, se publica otra Reforma Parcial de la Ley del BCV. Lo sustancial de esta nueva reforma fue que se autorizó al BCV a financiar, directamente y sin límite de plazo, a empresas e institutos públicos. Adicionalmente, se levantó la prohibición que restringía la adquisición masiva de instrumentos de crédito ofrecidos en colocación primaria por parte de entes públicos, incluyendo, por supuesto, a PDVSA.

Al contrario que lo que pasó con la Reforma de 2005, en la de 2009 si se cumplió al pie de la letra con sus premisas. El mecanismo de crédito autorizado por la ley no tardó en activarse. Hoy, cuatro años después de esta reforma, el llamado Pagaré que el BCV extiende a PDVSA y otras empresas públicas, alcanza unos BsF. 300 mil millones -US$ 47.600 millones si se le calcula al tdc oficial-. Este instrumento de crédito es la línea más abultada de todas las fuentes de la base monetaria -de hecho equivale a 100% del total del saldo de dinero primario-. El efecto monetario de esta irresponsable política es brutal: PDVSA se ha convertido, desde 2009, en el ente de mayor incidencia neta sobre el torrente de dinero de alto poder inflacionario. PDVSA se ha convertido en un mucho mejor productor de dinero inorgánico, que de petróleo.

El daño infligido al equilibrio monetario del país con estas reformas ha sido extremadamente grave: Por un lado, el principio de “reservas excedentarias” ha herido de muerte el balance del BCV. El balance del BCV está en azul solo por obra y gracia de la creatividad contable, que infla legal, pero artificialmente sus activos en bolívares. Por el otro lado, el Pagaré de PDVSA y la práctica extendida del Fonden de gastar parte de sus presupuestos en moneda local, ha activado un ciclo de inyección y re-inyección de dinero inorgánico de alto poder inflacionario al torrente monetario. Esto ha sucedido en los últimos meses a una tasa sin precedentes en la historia nacional.

Dado los resultados obvios de estas dos reformas, vale la pena recordar que entre 2005 y 2008, algunos economistas de la periferia oficialista quisieron darle visos de discusión pseudo-intelectual al tema de las “reservas excedentarias”. Era un tema de moda en la región, pues en medio del boom de precios de commodities y profusos influjos de capital, las RIN de los países subían como levadura. En ese contexto, hubo un debate sobre el Nivel Óptimo de Reservas Internacionales (NOR), bajo el principio básico de que las RIN actúan como un seguro que limita la vulnerabilidad del país frente a choques externos, y que como todo seguro, su tamaño óptimo depende del costo de la prima, de la probabilidad de ocurrencia del siniestro y del tamaño de las pérdidas. Los trabajos de dos economistas Israelíes, Ben-Bassat y Gottlieb (1992), seguido de una reformulación más contemporánea de Jeanne y Ranciere (2006), guiaron la discusión en ese entonces.

Creo que no vale la pena ni siquiera insistir en que la discusión sobre el NOR en nada, repito NADA, tuvo que ver con el NAR establecido en la Ley del BCV desde 2005. La discusión sobre el NOR fue sobre cómo dar a los bancos centrales un indicador sobre cuántas reservas acumular, como un insumo indicativo más para el manejo de políticas monetarias generalmente transparentes, independientes y enfocadas en el mandato de preservar la estabilidad de los precios. En ningún momento se pensó en el nivel óptimo de reservas como una especie tope draconiano, una cota superior por encima de la cual el Gobierno podía agarrarse esos recursos para “reinvertirlos en el desarrollo nacional”. Eso, señores, me refiero al concepto de “reservas excedentarias”, es una innovación endógena de la revolución. Ese invento jamás ha sido avalado de manera alguna por la literatura económica, por más que los economistas de la periferia oficialista nos lo quisieron hacer creer.

Lo que ha sucedido en lo últimos años no se puede sino definir como desaparición de la institucionalidad mínima de estabilidad monetaria en Venezuela. El ejecutivo expropió al BCV todas sus competencias y su independencia, y con ello lo despojó de su capacidad real para cumplir su mandato legal. El Banco Central dejó de ser centralizador  de las Reservas Internacionales; empezó a financiar directamente ejercicios fiscales deficitarios; y, se subordinó a las decisiones del Ejecutivo. Es decir, se vulneraron las 3 mejores prácticas en materia de manejo de banca central.

Abatir la inflación es una responsabilidad histórica que ha sido postergada por los gobiernos de los últimos 25 años. Revertir las erradas decisiones de estos últimos años y re-institucionalizar el manejo monetario del país, son en sí mismo un programa de reformas para el futuro. El rediseño institucional del manejo macroeconómico debe derogar el concepto de NAR, cortar el financiamiento monetario de PDVSA, empoderar de nuevo al BCV, devolverle su independencia y la voz de sus cuadros técnicos. Esa será la única vía para que el BCV pueda cumplir su mandato constitucional de protección del valor del Bolívar.

domingo, 17 de noviembre de 2013

83 años no es nada

Tengo tendencia a creer en una noción más bien minimalista del tema de las instituciones económicas. Algunos casos recientes parecen demostrar que tal vez no sea cuestión de definir Instituciones con mayúsculas, sino más bien ponernos de acuerdo en un conjunto de arreglos mínimos indispensables, trabajar en acuerdos sobre el sustrato básico donde se construya el resto del andamiaje institucional. A veces lo mínimo, parece suficiente para garantizar cierto orden.

Pensando en esto, me puse a recordar a mi primer jefe, un economista llanero más resabiado que sabio, pero de una probada bonhomía. Dicharachero como era, al tipo le gustaba decir que si Venezuela pudiera gobernar, aunque sea medianamente bien, un solo minúsculo pedacito de territorio, esos 3000 metros cuadrados que agrupan los dos edificios altos que quedan en la Esquina de Carmelitas en Caracas (Finanzas y BCV), lo demás podríamos tener al menos posibilidad de resolverlo. A su manera, el llanero también tenía una aproximación minimalista al problema de las reformas necesarias. La reflexión me parece pertinente, dado que en materia de política económica –y en todo lo demás, quién lo duda- hoy en día son tantas cosas que van tan mal, que definir algún criterio para priorizar nos cae bien.

Lo obvio: Venezuela es un petro-estado, lo ha sido por casi un siglo, y lo es en más de un sentido. El petróleo es la impronta que nos define como nación. No es raro entonces que los retos macroeconómicos que enfrenta Venezuela, que son muchos y muy complejos, tengan algo en común: están todos –en mayor o menor medida- vinculados a su condición de país petrolero. Ese es el tema fundamental. El origen de todo.



lunes, 4 de noviembre de 2013

Welcome to Distortioland

Año decimotercero del siglo XXI y seguimos dando vueltas en círculos. Está claro que aquello de que "uno no se tropieza dos veces con la misma piedra", lo dijo un hiper-optimista, un jodedor, o un filósofo heraclida. En todo caso no creo que fuera Venezolano. No señores, no creo que por muy proveniente de los Países Bajos que sea, padecer de Enfermedad Holandesa -en estado terminal- nos ponga en algún track para reclamar acceso a la UE y anotarnos en la lista de invitados de la OCDE. Escribiré, con la esperanza de que algo quede.